martes, 12 de julio de 2011

AROMAS DE MI PUEBLO


Aguijón de las musas más profundas del alma, 
mueve mi pluma en busca de un verso en esta tarde. 
Y la ilusión se enanca al lomo de un gateado, 
cubriéndose los miedos con un poncho encerado.
Tiene la picardía de transformarse en niño
y revivir imágenes de caminos y ausencias.  





PASTEUR

Desde el febrero aquel, cuando perdí tus calles,
he quedado sin vientos, sin sol y sin estrellas,       
sin lunas y sin barro, sin luces de luciérnagas,
lejos del cementerio (cofre de mis amores)
y esquivo a la caricia dulce de mis amantes.
He transitado un tiempo que logró envejecerme
añorando tu cielo, tus montes y tus verdes
y anhelo a cada instante regresar a tus aires.

Sin embargo mantengo intacta la alegría,
en mis nuevos amores vi renacer la calma
y una pleyade amiga, de tu mismo terruño,
suele abrazar las tardes arriando la nostalgia.
He descubierto el verso y en él las ilusiones
con las bellas postales de tu gente sencilla
y asentando mis sueños sobre tus fantasías,
soy niño de un paisaje lleno de maravillas.

Suele encerrarme a veces un autismo absoluto
y en ese soliloquio que intento con las almas,
paseo en los jardines y dejo que una lágrima
humedezca las flores más lindas y más caras
dueñas de los aromas ausentes de la infancia.

Tal vez todos los pueblos tengan su propia magia
y guarden en su historia perfumes de sus auras.
Pasteur es simple y llano, con sabores de alfalfa,
Indeleble y bucólico, eternamente abraza.
No acostumbro mis pasos tan lejos de sus calles,
no imagino mi muerte tan lejos de su enclave. 


OTRAS CALLES

Han cambiado tus calles el aspecto,
impone un nuevo nombre cada esquina
distantes para el alma pueblerina,
ilustrados ajenos al afecto.

Con la solemnidad de lo selecto
hay una historia grande que domina,
aquella amada calle "de Fermina"
viste en chapa otro nombre por decreto.

La recta de la sala es hoy Sarmiento,
era de "La Cambicha", era "del Lato"
y nuestra diagonal, la "de Adornato"
tiene un cartel esquivo al sentimiento.

Ese chapaje en todo el corolario
roba la identidad del vecindario,
rompe el mito de cada personaje
que, tal vez, bien merece el homenaje
porque fue la alegría de los barrios.





2 comentarios:

  1. Me gusta saborear las estrofas sonantes y vocales, concéntricas y especulares, como en "Otras calles". Diecisiete versos... ¿reinaugurás el antisoneto? Veo que te hizo bien la visita a Pasteur. Me alegra que estés de vuelta, José.

    ResponderEliminar
  2. Jose.como siempre dándonos esos bellos poemas y citas,llenos de cariño hacia nuestro Pasteur.

    ResponderEliminar