viernes, 1 de noviembre de 2013

tarde que débil eres...









¡Oh tarde!...débil eres,
mansamente te inclinas al ocaso
y al encanto visual que reverbera
insensible lo ciegas.
Al extender las alas
ya tu azulada brisa se sonroja
porque la luz entregas.
Danos un tiempo más, somos abejas
trasladando la miel a la colmena
y si ocultas la flor, se pierde el néctar
que por los labios llega a nuestras venas.
Resístete a las sombras,
no enlutes la alegría con la pena,
no le quites calor a los gorriones
que gozan del amor.
No dejes que la escarcha de la noche
pueda quemar los brotes que se asoman
en huertas de tu sol.
¡Oh… tarde!, no te entregues
sabes que en las tinieblas
pesan las soledades.
¡Te lo imploramos tarde!
no detengas de nuestros corazones
la sangre que los llena
y alimenta en los cuerpos las pasiones.
¿Por qué todo se acaba?
Nos cubren las penumbras...
Tarde…¡qué débil eres!
eres como este amor
al crepúsculo mueres.

No hay comentarios:

Publicar un comentario