jueves, 15 de agosto de 2013




MUSAS



ilustración de dmisari.blogspot.com


Dice la mitología
que allá por nuestros antaños,
de Cristo antes, muchos años,
un tribunal presidía
el canto y la poesía
con nueve divinidades
que imponían su verdades
porque de Zeus eran hijas
y ordenadas y prolijas
calmaban las ansiedades.

Y sin descuidar ninguna
el rol que le hubo tocado
cumplieron con el recado
sin dificultad alguna.
Con vocación oportuna
fue Urania a la astronomía,
Erato a la poesía,
Melpómene  a  la tragedia
Y Talía en la comedia
preponderancia asumía.

Clío permitió en la historia
saber que Zeus fue su padre
y Mnemosine la madre
vigía de la memoria,
Polimnia guió la oratoria,
Tersícore el canto y danza
y Euterpe dirigió a ultranza
la  chispa del musiquero
y Calíope del guerrero
nos ha mostrado su andanza.

 Se habla de muchas ausencias
que sólo nueve  quedaron,
y así su tarea agruparon
en las artes y las ciencias.
Hoy notamos sus presencias
sin entender la razón
cuando por inspiración
llegan como una caricia
y sentimos cual delicia
una  orden de ejecución.





 Perfume

foto de solofondodepantalla.net



Es para ti este verso, recordando muchacha,
que una lejana y dulce tarde de septiembre
abriste una sonrisa nacarada y dispuesta
y me invitaste al vuelo de tus alas sencillas.
Era tanta la gracia que tú me proponías,
como era de distante alcanzar nuestra estrella,
pero en nuestra bohemia, con iguales anhelos
hallábamos cercano lo que era una utopía
y rompiendo ataduras de censuras y miedos
la ciudad fue el espacio de una nueva poesía,
(sin público, sin páginas, sólo audible en el alma)
que grabó la metáfora, la imagen y la rima
con la cadencia eterna de nuestras alegrías.
Hoy, en el senil camino que modera el impulso,
llevo un perfume interno cual una flor abierta
que me activa el recuerdo de ese tiempo distante
del epitelio terso y de la sangre andante.
Y aún quedan en mi estambre renovados anhelos
para inducir tus pétalos, delicados y tiernos,
a un retroactivo juego de caricias y besos.


2 comentarios:

  1. Cuando las musas soplan al oído hay que sentarse y escribir.

    ¡Muy buenos!

    ¡Un abrazo!

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