lunes, 21 de septiembre de 2015

Sortilegio










En el mismo septiembre
que imaginé tu flor incultivable,
en  el fresco rocío de la noche,
insobornables a las nubes oscuras,  
tus nacarados pétalos
fueron el sortilegio de mi boca
y un asombro sensual para mis manos.

Y ya dispuesto un sol de enjugados pinceles
a colorear las horas de nuestro nuevo día
una flor muy preciada lucía en mi jardín
opacando a los lirios y azucenas...
En su corola abierta libaba un picaflor
sediento de ternura.

2 comentarios: