lunes, 2 de septiembre de 2013




Era Septiembre



Te coronaste novia de jardines
y un cielo con acacias florecidas
te saludó en la altura de un septiembre
mientras los "panaderos" danzarines
girando sus penachos en un juego
coloreado de verde y de celeste
eran tus barriletes en el aura.
Lluvias de mariposas descendían
posando en margaritas y retamas
y los violáceos lirios se jactaban
al ser besados por los picaflores.
Con la brisa las flores se mecían
y el canto de las aves anunciaba
el reino del color y la alegría.
Avanzada la tarde sobre el día
cataratas de sangre derramaba
el sonrojado sol que se escondía
y en turno de solaz el campesino
mirando en línea recta al horizonte
encontraba su goce en la besana:
el trabajo y la vida de la siembra
como esperanza de un mejor destino.


Y allá lejos la luz que se perdía
daba señal final para ese día
porque el hombre cansado por lo hecho,
de su misión en todo satisfecho,
se proponía la calma en el sereno.
Eran  horas de grillos y luciérnagas,
de mágicas figuras armadas con estrellas,
era tiempo de luna y de poesía,
de amor y de ternura,
era septiembre y eras
la primavera a cualquier hora.

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