lunes, 10 de diciembre de 2012

Canto a la vida



  




Otro tiempo transito mansamente
en cada nuevo día en que envejezco.
Me duelen los reclamos en mi puerta
y los silencios de la desesperanza.
Alimento los pájaros más simples
porque el digno ejercicio de sus alas
es no entregar el vuelo a la codicia.
Humedezco los pétalos silvestres
que opuestos al azote de los vientos
con firmeza se aferran a las ramas
y trasladan su arraigo a la simiente.
Perdí  la juventud, pero no siento
que he perdido la vida. Aún latente
con su testarudez va mi palabra
análoga en el verso a la besana
surcando la ilusión de labradores,
carpinteros y escribas, obreros y pintores.
Canta a la libertad, a la utopía,
al dolor y a la risa, canta a la vida.
Valoro en el presente mi pasado,
si el presente enarbola rebeldía.
Agotaré mis últimas pasiones
contra el escarnio, contra la hipocresía,
contra los segadores de ilusiones
han de pegar mis versos cada día.







Abeja Obrera






A las flores más bellas hago dichosas,
acercándole  polen de otros estambres
descubren  sensaciones maravillosas,
mas al llevar sus mieles a los enjambres
me quedan del reparto muy pocas cosas.

Así paso la vida sobre las flores
y en la obligada carga de cada día
vivo sólo la gracia de sus colores,
aunque todo parece ser alegría
no conozco la dicha de los amores.

No se de las alturas, vuelo en lo bajo
y a pesar de nadie de ello se asombre
voy dejando la vida con el trabajo,
similar mi castigo es al del hombre
y hay quien nos llama libres ¡qué desparpajo!



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