miércoles, 5 de octubre de 2011

POESÍA

HÉCTOR HIGINIO PICALLO.
        Un hombre de palabra...


"...Preferimos dormir a cielo abierto, con mañanas soleados o lluviosas, noches con ojos vigilantes de estrellas, es decir, fuera del circuito comercial de editores confabulados con los intereses espurios de los mandones de turno."
"Adherimos al Consistorio del Gay Saber de los trovadores recibiendo como premios flores naturales, con tanta fuerza como con la que despreciamos los premios de las flores de plata o de oro que comenzaron a repartir de su fortuna Clemencia Isaura, señores feudales y monarcas absolutistas. Pompa elitista y arbitraria, ajena a toda justicia y que lamentablemente prevalece hasta hoy."

                                                                                  Héctor Higinio Picallo




El actor Ricardo Passano junto a Héctor H. Picallo


Héctor Higinio Picallo nació en Patricios (Partido de Nueve de Julio, Provincia de Buenos Aires) el 4 de abril de 1932 y actualmente reside en Villa Luzuriaga-San Justo, (Partido de La Matanza, Provincia de Buenos Aires)
Ha sido y es un trabajador incansable de la literatura, como periodista, historiador, narrador y poeta. Ha compartido cenáculos y cafés literarios con grandes de la literatura nacional: Luis Franco y Arturo Jaureche, entre otros. En sus años mozos fue presidente de la juventud socialista y expositor público en tribunas políticas junto a Don Alfredo Lorenzo Palacios.
Esquivo a los salones intelectuales de elites y no partidario de concursos y certámenes. La mayoría de su obra es inédita, abundante, cualitativa en técnicas y formas y con la posición firme de reivindicar la justicia social para los pueblos y la solidaridad como concepto fundamental en las relaciones humanas.


En sus últimos trabajos de poesía, y quizá en la cúspide de su prolífica vida intelectual, ha adoptado un estilo abrupto para la construcción del verso, prescindiendo de todo tipo de signos, puntuación y otros recursos técnicos y estilisticos, que no sean los impuestos por la propia palabra.
Héctor Higinio Picallo, en los versos que cierran esta nota, pone en evidencia que luego de un proceso evolutivo de muchos años de estudio y de trabajo, hoy en su oficio de poeta, para dar luz a la poesía no le hace falta más que la palabra justa.
 

es el silencio eterno del negro ilimitado

es el abismo inmenso que choca en los obstáculos

es la vida embriagada con el camino amargo


no hay sol luna ni cielos

sólo pálidas luces

en las balanzas de oro los viejos opresores

reciben a sus sangres

reciben sus sudores


con los hombros caídos

cavidades por ojos

con látigo y dolores

en la infinita pena por castigo

sobreviven los pobres

                     Héctor Higinio Picallo (San Justo, Julio 2011) 
 
 
quería cantar pero mi corazón lloraba

decía versos que no los recordaba

en el cielo sin luz la soledad de acero

a golpe de distancias incendiaba recuerdos

cómo espantar las sombras con el canto del duelo

cómo cerrar heridas si las aviva el viento

del abismal silencio palpé las melodías

un puente al alba deja falso pasaje al día

el tiempo en leguas blancas por caminos de siglos

la existencia es un nombre marchando sin permiso

buscaba su horizonte y se encontraba lejos

quería cantar al mundo

y quedé sin aliento
                      
                                    Héctor Higinio Picallo (San Justo, 2011)



VIAJE AL SUEÑO Y LA LIBERTAD


el tren era una fiesta con humos y colores
en mi pueblo de infancia asentado en la pampa
con silbidos de pájaros eco de ondas sonoras
en los rieles de hierro

vagones compartidos mezclados de viajeros
diferentes proyectos distintos los destinos
escapando a la luna
o pensando el regreso o por siempre la ausencia
de música o silencio

los frutos de la tierra colmaban los furgones
aguardaban cosechas después del crudo invierno
repitiendo el circuito como las plantaciones
hasta la primavera de flores olorosas
con los predios en celo

adioses en los andenes
callados interiores
la máquina en el viento en pos del horizonte
ventanillas mostrando conocidos relieves
con gente de mi pueblo

y allá a lo lejos
flotando caprichosos en el aire
tantos pañuelos blancos
como breves consuelos
esperando regresos

desvanece con el tren a la distancia
una fiesta con humos y colores

fuerte secreto del canto
quemante canción cercana
sale de adentro del pecho
claridad en el sendero

en una tarde de sed
busca el rojo de la sangre
lustre de morena piel
libertad a rescatarse

reivindica al despertar
pájaros de indoamérica
colores de frutos nuevos
albor por amor al pueblo

del invasor perdura el cautiverio
llanto de lluvia con olor a tierra
millones y millones se despiertan
es hora de vencer al menosprecio

que la vida resulte una belleza.

            Héctor Higinio Picallo (San Justo - 2011)

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