miércoles, 15 de octubre de 2014

Comparación








Hoy me acerqué a una flor
y gocé la tersura y el aroma
de tu dulce epitelio adolescente.
Tal era su belleza
cuando del tallo alzaba
su gracia y esplendor,
que reviví nostálgico
el dulce y el  candor
de tus templados médanos,
bajo esa luna llena
en la gesta primera del amor.

Avancé en mi vivencia
y descubrí en sus pétalos tus manos,
con calidez de madre
pero también de amante,
anidando orgullosa los embriones
de  venideras flores que más tarde
lucirían en el patio de tus sueños
meciéndose en las alas
de tu primer canción.

Y en esa comunión de flor y madre
aquí estoy, resignado a que la flor
me embeba en tu perfume
y algún sueño, de efímero placer,
pueda gestar de nuevo una ilusión.



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