miércoles, 27 de agosto de 2014

Premio Nobel


Foto de peregrinacionesarztucuman.blogspot.com


INTRODUCCIÓN


Tocar un tema como el que me he propuesto, puede provocar algún malestar a gente que conozco y por la quien tengo un gran aprecio, dado que muchos de ellos profesan la religión católica, activa o pasivamente; pero mi vocación por la escritura, me hace feliz y cuando me dispongo a escribir me aboco a los temas que me interesan, ya sea porque son afines a mis pensamientos o como en este caso, por el deseo de dar respuesta a las que considero contradicciones que se manifiestan en los medios de comunicación o en expresiones personales. Siento necesario escribir, como una forma de mantener siempre  un espíritu crítico a todo aquello que se dice o  practica con el fin de que un sistema no realice cambios en lo que está establecido para beneficio de los privilegios.
Vale aclarar que vengo de una familia católica y por lo cual fui educado bajo los preceptos que esa institución ha promocionado a lo largo del tiempo. Fui bautizado, he tomado luego la comunión y sin ser un asiduo concurrente a las ceremonias religiosas y la práctica de sus enseñanzas, puede decirse que  más de la mitad de mi vida he sido adepto a la religión católica, apostólica, romana. Más adelante, por propias investigaciones, debates, conferencias y reuniones de orden literario-cultural en las que he participado, fui modificando mis ideas y hoy creo estar ubicado, al respecto, en un pensamiento ligado al agnosticismo.
Les digo a esos amigos, para evitarles la sorpresa y que tengan la oportunidad de abandonar esta página antes de llegar al meollo del asunto, si así los desean, que la nota está relacionada precisamente, con la persona que mayor jerarquía ostenta dentro de la religión católica, apostólica, romana.
Si continúan en la lectura, quiero agradecerles su tolerancia de permitir que mi expresión llegue a ustedes, por comprender que todos los hombres y mujeres tenemos los mismos derechos para decir lo que pensamos, aquellos que profesan religiones lo hacen con toda libertad y con el respecto de quienes no tenemos iguales creencias, en el caso de los católicos, además su religión es sostenida por dinero que aporta el estado nacional. Si consideran que estoy equivocado en mis conceptos me gustaría la respuesta, pues es mi intención modificar mis equivocaciones, para lograr, a fin de cada día, una vida ajustada a los conceptos de la virtud moral.

“Mirad que no hagáis vuestra justicia delante de los hombres, para ser visto de ellos: de otra manera no tendréis merced de vuestro padre que está en los cielos”
“cuando pues haces limosna, no hagas tocar trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las plazas, para ser estimados de los hombres: de cierto os digo, que ya tienen su recompensa.”
“Mas cuando tú haces limosna, no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha”…

                                                                                Mateo. Capítulo 6. Ap. 1,2,3. Nuevo Testamento



¿LOS MORALISTAS, SON TAN MORALISTAS?

Me atrevería a pronosticar que el premio Nobel de la Paz, llegará este año a  las manos del Papa Francisco. Él en sus pocos meses de  gestión ha cambiado muchas cosas, aunque si nos ponemos a pensar detenidamente, esto pasa a menudo ante los nuevos ascensos de funcionarios, políticos y representantes de otras instituciones. Cambiar algunas cosas no significa realizar los cambios fundamentales para que la injusticia deje de ser injusticia y la verdad deje de ser esa mera palabra que a veces la mayoría pronunciamos para definir situaciones diferentes y distantes entre sí. Los argentinos lo sabemos muy bien, no hace mucho tiempo parte del pueblo en asambleas y protestas callejeras, pedía “que se vayan todos” refiriéndose a los políticos de turno, ¿y…?, ¿qué pasó después?, llegó un gobierno que dio la esperanza a las clases trabajadoras, con sus mensajes, con sus propuestas, con algunos cambios que mejoraron la situación de las clases más bajas; mostraron una nueva verdad, y dentro de ella quedaron todos o la gran mayoría  de los que pretendíamos se fueran, inclusive integraron el nuevo partido gobernante.
El Papa ha hecho lo mismo en cierta manera, suavizar el desprestigio que estaba llevando al Vaticano a quedarse sin fieles. Entonces empezó a hablar de los males dentro de la propia iglesia, la pedofilia, celibato, lavado de dinero en su propio Banco y también habló de los males del mundo, los pobres, marginados, la trata de mujeres, etc., como lo hizo históricamente la iglesia, en los momentos que le fue conveniente hacerlo. Consideró al agua potable de mayor valor que el oro, aunque la mayoría de las iglesias siguen recubiertas en oro. El Papa no anda en limusina, ni en “papa móvil”, viaja en colectivo, no usa cierta ropa pontificia ostentosa, besa a los humildes, toma mate con la gente. ¿Y…? La misma demagogia de siempre, para mantener el poder y el orden de los privilegios, no hay otra cosa. Para eso se creó esta iglesia y con ella se recupero el imperio romano en su decadencia. La historia lo muestra: Allí están los Carlomagno asesinando a todos los pueblos que se negaran al bautismo, más tarde Torquemada en España, cuando los Reyes Católicos arreglaban con Colón la conquista de América y luego el más grande de las saqueos y genocidios de nuestro continente, en nombre de Dios y bajo la tutela divina del Santo Vaticano y hay mucho más, están son referencias mínimas para dar un ejemplo.
¿Cuál es la moral de estos pastores de las almas? Recibir un premio, por el solo hecho de llevar el nombre Alfred Nobel, es una contradicción al mensaje evangelizador de la Iglesia Católica, Apostólica, Romana.
Alfred Nobel, inventor de la dinamita, fue un poderoso industrial y comerciante que amasó una fortuna, calculada en ese entonces, de 33.000.000 de coronas, de las cuales sólo 100.000 heredó su familia y el saldo fue destinado a la que más tarde sería la fundación que hoy otorga los premios. Este poderoso señor, fue entre otras cosas, ingeniero y químico y además de la dinamita fue creador de armas. Su compañía “Bofors” producía hierro y acero destinados a la fabricación de cañones y otros armamentos a gran escala. Es decir un hombre de una riqueza y poder incalculables, alcanzados a costa de contaminación, muertes y humillaciones de todos los seres vivientes del planeta.
Mal ejemplo sería el de Su Santidad Don Francisco, enorgullecerse con tal premio después de andar mostrando ropaje y fonética de corderito. Al menos debería tomar el ejemplo de Jean Paul Sartre. Aunque no esté de acuerdo con sus ideas. Sin mencionarlo a él podría renunciar al premio. Se imagina todo el bullicio mediático que podría hacer en el mundo con tal decisión. Igualmente sería una demagogia mayor, a los herejes no nos convencería.



foto de www.a24.com


Otra renuncia la anticipó “Pepe” Mujica, presidente de Uruguay, quien por otras razones acaba de decir que en el caso de serle otorgado el Premio Nobel, lo rechazaría, considerando aspectos que tienen que ver con su ética personal.
Y hablando de herejes, por si esto fuera poco, otro motivo para no recibir el premio Nobel de la Paz, es considerar que Alfred Nobel fue también un hereje. Intentó publicar la obra literaria Némesis, que se imprimió mientras él estaba agonizando en su lecho de muerte. La obra trataba el tema del incesto y fue destruida por ser considerada escandalosa y blasfema. La comisión censuradora estaba presidida en aquel tiempo por Nathan Söderblom, clérigo que más tarde sería arzobispo y referente de la iglesia sueca, y quien, casualmente, en 1930 recibió el premio Nobel de la Paz. ¡Qué lindo pastor de almas!, él, que había considerado los escritos de Nobel, “escandalosos y sacrílegos”
Para cerrar  hagamos una analogía. El premio lo recibiría el Papa Francisco, pero cualquiera que lo recibiera o lo haya recibido, el caso sería similar, no importa cuál es la persona o institución de que se trate. La gran contradicción al recibir el premio es asociar la paz a la violencia y la guerra con todas sus consecuencias. Recibir el premio es asociar el nombre de quien se enriquecía con esos flagelos, a quienes luchan por la defensa de los derechos básicos del hombre. No hay justificación alguna para traicionar la causa.

Pensemos…Si los herederos de Videla, Agosti, Massera u otros hijos de otros tantos H de P más, en el futuro crearan una fundación para otorgar premios a quienes defiendan los derechos humanos. De darse el caso que existiera un personaje representante de alguna organización defensora de los Derechos Humanos capaz de recibirlo. ¿Estaríamos o no ante una gran contradicción?

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