jueves, 18 de abril de 2013

Demetrio Urruchúa...


a 111 años de su nacimiento





Demetrio Urruchúa es uno de los artistas más importantes en la historia de la pintura argentina  con reconocido prestigio en el ámbito internacional.
Nació en Pehuajó, Provincia de Buenos Aires, el 19 de abril de 1902, lugar donde su padre arrendaba un campo para la cría de ganado ovino.
Poco tiempo después toda la familia se trasladó a una chacra en el Partido de Lincoln, a sólo dos leguas de lo que hoy es el pueblo de Pasteur. En ese lugar denominado “La Blanquita”, Urruchúa pasó los primeros y únicos años de la vida campesina, que describe en su libro autobiográfico “Memorias de un pintor”. Hoy día sólo queda allí de lo que fuera su casa, una vieja bomba de agua, una línea de malacate y el cerco de alambre que bordeaba el rancho de adobe, que aún no se hallaba terminado, cuando el pintor, siendo niño, llegara a ese lugar.



Las pocas cosas que quedaron en el lugar
donde vivía Urruchua. ("La Blanquita" - Pasteur)


Dice Urruchúa en su libro “Memoria de un pintor”:
“…el hecho que considero capital para mi vida artística posterior. Debió ser muy distante, lo pienso ahora, ya que recuerdo el tamaño y frondosidad de los árboles que indicarían años de vida y no meses.
Así fue como el hecho casual que marcó mi destino, ocurrió una hermosa mañana de sol primaveral, tal vez allá por el año 1908…” …”Esa mañana ocurrió algo inesperado, cuando corríamos en el agua chapoteando como desesperados. De pronto en el talón de mi pie derecho se clavó una espina cabrosa que me dejó poco menos que imposibilitado para caminar. Fue así que ese hecho casual cambiase totalmente la orientación de mi niñez.”

Urruchúa llega por primera vez a Buenos Aires, acompañado por su madre y tuvo que permanecer casi dos años internado en el Hospital de Niños, por causa de un traumatismo, producido al introducirse una espina  en el pie derecho que luego derivó en una enfermedad que le serviría más tarde a su madre como argumento de firme convicción, con el propósito de lograr que su marido permitiera el traslado del hijo a la casa de la hermana Ángela que vivía en Buenos Aires. Ese sería el inicio de un largo recorrido por el camino emparentado con el arte.
Urruchúa  establecería definitivamente su domicilio en Buenos Aires, cuando tenía ocho o nueve años, por decisión de su madre e influencia de su cuñado Manuel García, quien tempranamente vislumbró las dotes de artista que ya poseía.
Si bien inició sus estudios en un colegio religioso donde cursó hasta segundo grado, no relata Urruchúa en su libro, las causas por las cuales no concluye sus estudios primarios. Más adelante, al no tener certificado de sexto grado, debe iniciarse como artista en la Asociación de Estímulo de Bellas Artes, donde era profesor Eugenio Daneri. Allí conocerá a Planas Casas, Pompeyo Audivert (abuelo de quien es hoy actor y director teatral, homónimo) y Manuel Colmeiro, con quienes después formaran su propio taller en una pequeña habitación de la calle Mitre.
Aquel jovencito prácticamente sin estudios oficialmente cursados, poco a poco se iba convirtiendo en una autodidacto polemista de talleres y cenáculos.


Autorretrato (Demetrio Urruchúa)


Compromiso y libertad

En Buenos Aires, había crecido en un hogar con tratamientos permanentes de cuestiones sociales y políticas, aunado ello a la influencia de sus lecturas y las polémicas en distintos salones y talleres, fueron dando lugar a su formación ideológica, ya en ese entonces casi definida. Solidarizado con los grupos anarquistas políticos y sindicalistas de las primeras décadas del siglo XX en Argentina, su posición se ubicaba como defensor de la Revolución Rusa. No obstante ello, Urruchúa se autodefinía políticamente independiente, sin dejar de resultar una afrenta para él, toda situación interna o externa que atentara contra el derecho de la humanidad.
Las muertes de 700 personas en tierras feudales de Patiño, en Bolivia; las luchas políticas en Chile y el poder de la Alemania Nazi; fueron detonantes señalados por Urruchúa, para enrolarse, desde la pintura, en un compromiso con la humanidad toda. Su obra de aquel tiempo El Ghetto de Varsovia, refleja el sentimiento del pintor, afligido por el destino del mundo.

Pasada la mitad de la década del año 1930 y por ser esta tierra habitada, en su mayoría por españoles y sus descendientes, la guerra civil de aquel país pegaba fuerte en el pensamiento de los movimientos relacionados con el arte y, más fuerte aún en los sectores humanistas cuando las proclamas alentaban el autoritarismo y la muerte. De padre vasco y madre asturiana e imbuido desde su adolescencia en las polémicas charlas de anarquistas y socialistas españoles que frecuentaban la casa de su hermana Ángela, Urruchúa se compenetró y vivió como una lucha de su propio país la guerra interna de España y se alineó en defensa de la república, posición que dejó plasmada en su pintura. “De la guerra”, obras que abarcan el período 1936-1942.

Pintura Mural

Además de la amplitud en dimensiones, la pintura mural es amplia en cuanto a las posibilidades de acercamiento que otorga a las bases del pueblo. Urruchúa sostenía que al muro había que llegar con la realidad de la vida, sin improvisaciones y sin desestimar la proporcionalidad y características de las figuras, teniendo en cuenta la distancia, altura y espacios de los muros, con el fin de que la obra no pierda el sentido expresivo.

Parte del mural de las Galerias Pacífico (Buenos Aires)


Cofundador junto a  Lino Enea Spilimbergo, Antonio Berni, Juan Carlos Castagnino y Manuel Colmeiro, del Taller de Arte Mural. Una destacada obra que cubre 450 metros cuadrados de superficie, realizada en conjunto por estos pintores en 1946, tal vez la de mayor valor artístico de toda Latinoamérica en su tipo, se la puede observar en el edificio de “Las Galerías Pacífico”1 en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Otra muestra importante de la pintura mural de Demetrio Urruchúa, se encuentra en la “Galería San José de Flores”, en el barrio del mismo nombre, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, comparte allí el espacio artístico con Juan Carlos Castagnino y Enrique Policastro. La obra pictórica exhibe además, un espacio a manera de cintas con versos de Baldomero Fernández Moreno (poeta argentino 1886-1950).





Su Taller

En 1937 instala su taller en la calle Carlos Calvo 1770 de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Es casi imposible nombrar todas las personas que Urruchúa destaca como amigos a lo largo de su trayectoria como pintor. ¿Quién no querría ser amigo de tamaño personaje? Julio Imbert, prologuista de sus memorias, destaca en uno de la párrafos: “…desde la muerte de Jacinto Grau… no había tratado yo un hombre de su fortaleza, de su diafanidad y sencillez. Tan dueño de sí. Apacible y justo; honrado e insobornable. Todo esto me entusiasmó, aunque a Urruchúa nada le aproveche en el sentido económico, ya que supo hurtarse siempre de la publicidad y del ruido, de la promoción y del comercio, al extremo de serme posible afirmar que muy pocos conocemos lo fundamental de su voluminosa obra. Recatado en exhibición, aún en la intimidad (no hay un solo cuadro suyo colgado en las paredes de su casa), se singulariza en medio de esa común proclividad al escaparate, a esa repetida y fatigosa presencia en todas las esquinas. De ahí la alegría y el interés en el encuentro fortuito de su pintura.”  
Verdaderos hombres de la cultura fueron sus amigos, para nombrar sólo algunos de los que frecuentaban su taller, mencionamos a Raúl González Tuñon, González Pacheco, Carmelo Di Bruno, M. Zamora, Leónidas Barletta, Enrique Santos discépolo, Enrique Guastavino, Lino Spilimbergo, Rafael Alberti, León Felipe, Jucinto Grau y Luis Franco. Éstos tres últimos impactaron mucho en la vida del pintor, veamos lo que decía de los mismos:
“…León Felipe se refería por lo general a la poesía o a la política de España, su patria de la que había huido a México, donde vivió su exilio. Venía todas las tardes a mi taller porque le interesaba mucho la pintura, que sabia ver y entender.”
“…todo quedaba reducido a cenizas ante el poder de su palabra encendida y su imagen poética tan destructora como inmensa. Yo nunca oí hablar a un poeta de esa talla ni a un hombre escuche recitar de ese modo.”
“El otro gran español que merecía el mismo homenaje era Jacinto Grau, por cuanto sabía de pintura, cosa nada común entre literatos. Su llegada se convertía en una fiesta para nosotros. Yo me quedaba a veces como un poseído, mirándolo sin explicarme cómo una forma tan diminuta podía albergar una fuerza interior tan avasallante. ¿Cómo era posible que su pequeña figura, que para mayor desgracia inclinaba sensiblemente hacia delante, podía guardar el trueno, la montaña y el volcán?”
“En aquella época el poeta Luis Franco vivía en Belén (Catamarca) pero de tanto en tanto lo veíamos en Buenos Aires y nos reuníamos como viejos amigos. Claro está que no fue posible realizar lo que soñé. Habría sido  para mí un hecho histórico reunir en mi taller a León Felipe, Jacinto Grau y Luis Franco, comer un par de pollos a la parrilla, tomar buen vino y dejar que se hablara y se hablara lo que se quisiera. Pensé que podría conseguirlo, acaso con la egoísta esperanza de disfrutar yo personalmente de un encuentro de las tres personalidades más fuertes, lúcidas y hondas de nuestra época. Pero la fatalidad quiso lo contrario. Digámoslo así para cubrirnos decorosamente.”


Urruchúa con Miguel Angel Asturias (en Roma)






Para Elogiar la vida

Tú que has pintado al hombre
con todas las virtudes de la filantropía,
sin ocultar la imagen de la pena,
resaltando la luz de su alegría,
toma mi mano y pinta
en un tono profundo
con tu magia en mi letra,
tal cual fuera mi pluma
tu pincel, quien pintara
en el plano de un muro
la realidad del mundo.
Y en la figura humana de tu sabiduría,
la libertad en el arte
tal cual la proponías,
se verá reflejada con todos los colores
para elogiar la vida.

                                                                                                José Enrique Paredero


SÍNTESIS CRONOLÓGICA
1902 – Nació en Pehuajó (Provincia de Buenos Aires) Sus padres: Demetrio Urruchúa y Amalia G. Abello. Poco tiempo después se trasladan con su familia a un paraje rural: “La Blanquita”, hoy Pasteur (Partido de Lincoln,Provincia de Buenos Aires)
1908 – Llega por primera vez a Buenos Aires
1910/1912 - Se radica definitivamente en Buenos Aires
1920 – Se inscribe en la Asociación Estimulo de Bellas Artes.
1924 – Primer viaje a Paris.
1930 – Se casa con Amalia Talarico
1931 – Primera muestra de sus  obras en la Asociación “Amigos del Arte”
1935 – Expone en el “Salón Nacional”
1936 – Comienza sus trabajos “De la Guerra”
1937 – Inaugura su taller en la calle Carlos Calvo
1939 – Muestra en el “Ateneo de Montevideo” . Inicia trabajo del “Ghetto de Varsovia”
1942 – El Museo de Arte Moderno de Nueva York compra parte de la serie “Ghetto de Varsovia”
1944 – Representa América Latina en el salón “Cien años de pintura universal” (EE.UU.)
1946 - Pintura mural de Galerías Pacifico.
1948 – Muestra retropesctiva en la Sociedad Hebraica Argentina
1956 – Pintura mural en Galería San José de Flores y en El Fogón de los arrieros (Resistencia-Chaco)
1964 – Comienza trabajos “Del Infierno”
1966 – Viaja a Europa y expone en galería “Dos Mundos” de Italia
1971 – Edita “Memorias de un Pintor”
1975 – Viaja nuevamente a Europa
1976 – Obtiene premio en Naciones Unidas
1978 – Muere 2 de octubre en Buenos Aires.


1: Declaradas, en 1989, Monumento Histórico Nacional por su diseño arquitectónico y la importancia de sus murales. Edificio que perteneció al Ferrocarril de Buenos Aires al Pacifico. Remodelado en 1945, separándose en ese tiempo la galería de comercios de las oficinas administrativas del ferrocarril. En 1992 se convirtió en un centro comercial “Shopping”

1 comentario:

  1. Gracias por esta bella semblanza del maestro Urruchúa!!! Pondré el link en mi blog: demetriourruchuaelmaestro,blogspot.com Nuevamente gracias de corazón a corazón ♥Susana Favieri♥

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