miércoles, 21 de marzo de 2012

Día Mundial de la Poesía




El 21 de marzo de cada año se festeja el Día Mundial de la Poesía. Y cuando me refiero a la poesía, me viene el recuerdo de Rafael Obligado, porque en los tiempos de mi escolaridad  primaria, con su poesía me incorporé para siempre a esta vocación.
Por eso que mejor, desde mi perspectiva, que recordar el Día Mundial de la Poesía, con una de las obras del referido autor. Con ella sólo, basta para homenajear a la POESÍA.



EL NIDO DE BOYEROS







Yo conozco en las islas un arroyo
eternamente límpido y sereno,
que parece, tendido entre los sauces,
larga cinta de acero.

Sonríen al pasar todas sus aguas
del camalote azul bajo el reflejo,
y del rosal silvestre se iluminan
al cárdeno destello.

En la vecina estancia hay una niña
de trece años lo más, quizá de menos,
muy dada a pasear por el arroyo
tranquilo de mi cuento.

Se la ve en la canoa (una canoa
pequeña y blanca con filetes negros),
reclinada en la popa, y con la pala
que le sirve de remo.

Unas veces, bogando lentamente
por la margen, la lleva su deseo
a elegir una flor, y va regando
las aguas con sus pétalos;

Otras impulsa con vigor la pala,
quedan detrás girando mil hoyuelos,
y al aire se desatan en manojos
sus lúcidos cabellos.

Perturban el silencio de las islas
sus gritos y sus risas, que los ecos
con musical cadencia desparraman
vibrantes a lo lejos.

Fatigada abandona, destilando
sobre la falda atravesando el remo;
y tal, semeja un cisne que dispone
las alas para el vuelo.

Suele verme al pasar, y me amenza,
fingiéndose enojada, con el dedo;
del recodo inmediato, vuelve el rostro
y me grita : "¡hasta luego!"

Pero ayer sucedió que mientras iba
buscando sombras para el sol de enero, 
vio colgado a un laurel, sobre las aguas,
un nido de boyeros.

Era hermoso, en verdad: resplandecían
las fibras del cardón en largo cesto, 
y al rumor del laurel se columpiaba
con la igualdad de un péndulo.

La niña, puesta en pie sobre la popa, 
tendió los brazos a bajarlo en ellos,
pero desvióle el nido una imprevista
trepidación del viento.

Ya las mangas caídas, los desnudos
mórbidos brazos levantó de nuevo,
y, balanceada entonces la canoa,
la derribó en su asiento.

Irguióse al punto, en actitud airada;
golpeóla fuerte el corazón el pecho,
y alzó la pala a derribar el nido
con implacable ceño...

Sobre la copa del laurel, un ave
negra y brillante, reposó su vuelo;
y por todas las islas resonaron
los cantos del boyero.

Llevó la joven al cantor los ojos,
bajó la pala y escuchó en silencio...
¡qué intensas van las amorosas notas
de las niñas al seno!

Oyó después, cuando callada el ave, 
embebecida se quedó un momento, 
salir del nido un delicioso y blando
susurro de polluelos.

"¡Ah no duermen!", se dijo, y con la pala
ingenuamente se entregó a mecerlos...
Pero viome de pronto, y encendida
abandonó su empeño.

Sucede desde ayer que mi vecina,
al volver lentamente de regreso,
no me quiere mirar, ni me amenaza
como antes, con el dedo.

Es inútil negarme tus miradas, 
valiente remadora de ojos negros:
no dormirás ya en paz, porque conoces
el nido de boyeros.

                                                                                                                              Rafael Obligado







Rafael Obligado Nació en Buenos Aires el 27 de enero de 1851 y murió en Mendoza el 8 de marzo de 1920.
Hijo de una familia patricia, pasó gran parte de su infancia en el campo de sus padres, ubicado en el paraje Vuelta de Obligado, dentro del partido de San Pedro, en el límite con la ciudad de Ramallo, Provincia de Buenos Aires.
Perteneció a la generación del 80, tuvo gran influencia del romanticismo francés.
Fue uno de los fundadores de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, entidad que le otorgara en 1909 el doctorado Honoris Causa.
Si bien su obra no fue difusa, su trabajo literario si lo fue cualitativo por la belleza y armonía de los versos en las distintas estructuras que utilizó, para hablar de la patria, de los personajes de la historia a quienes dedicó sus poesías y sobre todo cuando describió la fauna, la flora y la vida en general que se desarrollaba a orillas del su querido rio. Por ello recibió el apodo de "Poeta del Paraná".

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