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INTRODUCCIÓN
Tocar un tema como el que me he propuesto, puede
provocar algún malestar a gente que conozco y por la quien tengo un gran
aprecio, dado que muchos de ellos profesan la religión católica, activa o
pasivamente; pero mi vocación por la escritura, me hace feliz y cuando me
dispongo a escribir me aboco a los temas que me interesan, ya sea porque son
afines a mis pensamientos o como en este caso, por el deseo de dar respuesta a
las que considero contradicciones que se manifiestan en los medios de
comunicación o en expresiones personales. Siento necesario escribir, como una
forma de mantener siempre un espíritu crítico a todo aquello que se dice
o practica con el fin de que un sistema no realice cambios en lo que está
establecido para beneficio de los privilegios.
Vale aclarar que vengo de una familia católica y
por lo cual fui educado bajo los preceptos que esa institución ha promocionado
a lo largo del tiempo. Fui bautizado, he tomado luego la comunión y sin ser un
asiduo concurrente a las ceremonias religiosas y la práctica de sus enseñanzas,
puede decirse que más de la mitad de mi vida he sido adepto a la religión
católica, apostólica, romana. Más adelante, por propias investigaciones,
debates, conferencias y reuniones de orden literario-cultural en las que he
participado, fui modificando mis ideas y hoy creo estar ubicado, al respecto,
en un pensamiento ligado al agnosticismo.
Les digo a esos amigos, para evitarles la sorpresa
y que tengan la oportunidad de abandonar esta página antes de llegar al meollo
del asunto, si así los desean, que la nota está relacionada precisamente, con
la persona que mayor jerarquía ostenta dentro de la religión católica,
apostólica, romana.
Si continúan en la lectura, quiero agradecerles su
tolerancia de permitir que mi expresión llegue a ustedes, por comprender que
todos los hombres y mujeres tenemos los mismos derechos para decir lo que pensamos,
aquellos que profesan religiones lo hacen con toda libertad y con el respecto
de quienes no tenemos iguales creencias, en el caso de los católicos, además su
religión es sostenida por dinero que aporta el estado nacional. Si consideran
que estoy equivocado en mis conceptos me gustaría la respuesta, pues es mi
intención modificar mis equivocaciones, para lograr, a fin de cada día, una
vida ajustada a los conceptos de la virtud moral.
“Mirad que no hagáis vuestra
justicia delante de los hombres, para ser visto de ellos: de otra manera no
tendréis merced de vuestro padre que está en los cielos”
“cuando pues haces limosna, no
hagas tocar trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas
y en las plazas, para ser estimados de los hombres: de cierto os digo, que ya
tienen su recompensa.”
“Mas cuando tú haces limosna, no
sepa tu izquierda lo que hace tu derecha”…
Mateo. Capítulo 6. Ap. 1,2,3. Nuevo Testamento
¿LOS MORALISTAS, SON TAN MORALISTAS?
Me atrevería a pronosticar que el premio Nobel de
la Paz, llegará este año a las manos del Papa Francisco. Él en sus pocos
meses de gestión ha cambiado muchas
cosas, aunque si nos ponemos a pensar detenidamente, esto pasa a menudo ante
los nuevos ascensos de funcionarios, políticos y representantes de otras
instituciones. Cambiar algunas cosas no significa realizar los cambios fundamentales
para que la injusticia deje de ser injusticia y la verdad deje de ser esa mera
palabra que a veces la mayoría pronunciamos para definir situaciones diferentes
y distantes entre sí. Los argentinos lo sabemos muy bien, no hace mucho tiempo
parte del pueblo en asambleas y protestas callejeras, pedía “que se vayan
todos” refiriéndose a los políticos de turno, ¿y…?, ¿qué pasó después?, llegó
un gobierno que dio la esperanza a las clases trabajadoras, con sus mensajes,
con sus propuestas, con algunos cambios que mejoraron la situación de las
clases más bajas; mostraron una nueva verdad, y dentro de ella quedaron todos o
la gran mayoría de los que pretendíamos se fueran, inclusive integraron
el nuevo partido gobernante.
El Papa ha hecho lo mismo en cierta manera,
suavizar el desprestigio que estaba llevando al Vaticano a quedarse sin fieles.
Entonces empezó a hablar de los males dentro de la propia iglesia, la
pedofilia, celibato, lavado de dinero en su propio Banco y también habló de los
males del mundo, los pobres, marginados, la trata de mujeres, etc., como lo
hizo históricamente la iglesia, en los momentos que le fue conveniente hacerlo.
Consideró al agua potable de mayor valor que el oro, aunque la mayoría de las iglesias siguen
recubiertas en oro. El Papa no anda en limusina, ni en “papa móvil”, viaja en
colectivo, no usa cierta ropa pontificia ostentosa, besa a los humildes, toma
mate con la gente. ¿Y…? La misma demagogia de siempre, para mantener el poder y
el orden de los privilegios, no hay otra cosa. Para eso se creó esta iglesia y
con ella se recupero el imperio romano en su decadencia. La historia lo
muestra: Allí están los Carlomagno asesinando a todos los pueblos que se
negaran al bautismo, más tarde Torquemada en España, cuando los Reyes Católicos
arreglaban con Colón la conquista de América y luego el más grande de las
saqueos y genocidios de nuestro continente, en nombre de Dios y bajo la tutela
divina del Santo Vaticano y hay mucho más, están son referencias mínimas para
dar un ejemplo.
¿Cuál es la moral de estos pastores de las almas?
Recibir un premio, por el solo hecho de llevar el nombre Alfred Nobel, es una
contradicción al mensaje evangelizador de la Iglesia Católica, Apostólica,
Romana.
Alfred Nobel, inventor de la dinamita, fue un
poderoso industrial y comerciante que amasó una fortuna, calculada en ese
entonces, de 33.000.000 de coronas, de las cuales sólo 100.000 heredó su
familia y el saldo fue destinado a la que más tarde sería la fundación que hoy
otorga los premios. Este poderoso señor, fue entre otras cosas, ingeniero y
químico y además de la dinamita fue creador de armas. Su compañía “Bofors”
producía hierro y acero destinados a la fabricación de cañones y otros
armamentos a gran escala. Es decir un hombre de una riqueza y poder
incalculables, alcanzados a costa de contaminación, muertes y humillaciones de
todos los seres vivientes del planeta.
Mal ejemplo sería el de Su Santidad Don Francisco,
enorgullecerse con tal premio después de andar mostrando ropaje y fonética de
corderito. Al menos debería tomar el ejemplo de Jean Paul Sartre. Aunque no
esté de acuerdo con sus ideas. Sin mencionarlo a él podría renunciar al
premio. Se imagina todo el bullicio mediático que podría hacer en el
mundo con tal decisión. Igualmente sería una demagogia mayor, a los herejes no
nos convencería.
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Otra renuncia la anticipó “Pepe” Mujica,
presidente de Uruguay, quien por otras razones acaba de decir que en el caso de
serle otorgado el Premio Nobel, lo rechazaría, considerando aspectos que tienen
que ver con su ética personal.
Y hablando de herejes, por si esto fuera poco, otro
motivo para no recibir el premio Nobel de la Paz, es considerar que Alfred
Nobel fue también un hereje. Intentó publicar la obra literaria Némesis,
que se imprimió mientras él estaba agonizando en su lecho de muerte. La obra
trataba el tema del incesto y fue destruida por ser considerada escandalosa y
blasfema. La comisión censuradora estaba presidida en aquel tiempo por Nathan
Söderblom, clérigo que más tarde sería arzobispo y referente de la iglesia
sueca, y quien, casualmente, en 1930 recibió el premio Nobel de la Paz. ¡Qué
lindo pastor de almas!, él, que había considerado los escritos de Nobel, “escandalosos
y sacrílegos”
Para cerrar hagamos una analogía. El premio
lo recibiría el Papa Francisco, pero cualquiera que lo recibiera o lo haya
recibido, el caso sería similar, no importa cuál es la persona o institución de
que se trate. La gran contradicción al recibir el premio es asociar la paz a la
violencia y la guerra con todas sus consecuencias. Recibir el premio es asociar
el nombre de quien se enriquecía con esos flagelos, a quienes luchan por la
defensa de los derechos básicos del hombre. No hay justificación alguna para
traicionar la causa.
Pensemos…Si los herederos de Videla, Agosti,
Massera u otros hijos de otros tantos H de P más, en el futuro crearan una
fundación para otorgar premios a quienes defiendan los derechos humanos. De
darse el caso que existiera un personaje representante de alguna organización
defensora de los Derechos Humanos capaz de recibirlo. ¿Estaríamos o no ante una
gran contradicción?