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foto de: guauquecosas.com |
Cuando la tarde muere
porque el sol ya agoniza
con lágrimas de sangre,
tú levantas las alas
y miras desde el cielo
las penas que en el día
eran amarras firmes
de tus jóvenes vuelos.
Ya no hay odios…
y como pordioseros
las víctimas del sueño
que pone en pausa el tiempo
para que la energía
recupere el espacio
y reanude el castigo,
se entregan a la noche.
Tú, has roto el candado
y ahora te sabes libre,
el presente no tiene
límites ni fronteras
y es el amor perfume
que de la piel emana
y se enreda tu pelo
al gozar las caricias
postergadas del día.